lunes, 16 de noviembre de 2009

peregrinacion a Yumbel

Sobre diez mil jóvenes participaron en la XXVI Peregrinación Juvenil que organizó la Iglesia Católica, hacia el santuario San Sebastián de Yumbel, cubriendo un trayecto de 11 kilómetros, registrándose un incremento muy superior a años anteriores.

La peregrinación se inició muy temprano con el arribo de centenares de buses y vehículos provenientes de las distintas parroquias, colegios y movimientos apostólicos, en el sector de Reunión. El asesor de la Pastoral Juvenil, presbítero Nino San Martín, sostuvo que tres días previos a la peregrinación se habían agotado las inscripciones.
“Nos impresiona la cantidad de jóvenes. Uno mira y uno se pregunta ¿qué buscan los jóvenes aquí? Y la respuesta, uno la encuentra en sus canciones y su oración. Ellos reconocen que el único que puede convocar y revivir el deseo de encontrar sentido a la vida es Cristo. La verdad es que la cantidad de jóvenes ha desbordado nuestras expectativas. El desafío es que esta peregrinación siga creciendo y convoque a jóvenes de distintas partes del país”, expresó el sacerdote.

Monseñor Ricardo Ezzati, Arzobispo de Concepción, comentó – haciendo alusión al clima electoral – que, en este momento, “el único candidato de los jóvenes es Cristo” y manifestó que el país, en el contexto del Bicentenario, debe estar feliz. “Cuando uno encuentra a esta juventud tan animosa y llena de fe, de verdad puede esperar un porvenir mucho más hermoso para Chile”, precisó.

Los jóvenes fueron acogidos con un programa artístico religioso en el predio San José del Espino, donde el cantautor católico, Fernando Leiva, animó el encuentro, viviéndose posteriormente diversos momentos y signos, como la presencia de la “Camioneta verde”, con la figura del San Alberto Hurtado. La peregrinación culminó con una misa que presidió el arzobispo, en el campo de oración del santuario.
Monseñor Ezzati acogió a los peregrinos en las puertas del templo de Yumbel, sintiéndose también impresionado. “Realmente es una bendición de Dios y creo que Jesucristo, al ver estos discípulos, que se convertirán también en misioneros suyos, ciertamente los animará para que puedan anunciar su reino que es finalmente el reino de todos”.

El sacerdote Francisco Llanca, asesor nacional de la Pastoral Juvenil, opinó que la peregrinación fue una experiencia muy hermosa de fe. “Da gusto ver a los muchachos con fe, con esperanza, con cariño, eso da cuenta que somos una iglesia viva. El lema - Al encuentro con el Dios vivo - es cierto. En la medida que vamos mostrando a los jóvenes y su desafío de seguir a Cristo es un desafío que quieren hacerlo presente en sus vidas”, enfatizó, añadiendo que normalmente se tiende a mostrar la juventud con problemas y dificultades, pero enfatizó que también existe esta “otra juventud”.

Monseñor Pedro Ossandón, obispo auxiliar, sostuvo que los jóvenes “nos regalan un futuro muy grande para Chile, porque ellos tienen la fuerza de Dios, la fuerza de la bondad y un compromiso por la justicia y la solidaridad. Ellos descubren, aquí, que su vida no es para desperdiciarla, sino que para entregarla a Dios y a los hermanos. Este testimonio de los jóvenes es un regalo de los mas grande que Chile debe aprender a agradecer”.

Los grupos scouts que prestaron servicios fueron: Grupo guías y scouts salesiano, andalien, peulla y salesianos concepción. Solo 35 pioneros y caminantes, trabajaron arduamente desde las cinco de la mañana en diferentes tareas, para ayudar en la maravillosa experiencia de la caminata a el santuario de Yumbel.

Cabe mencionar que el departamento de pastoral juvenil, pidió la ayuda de 60 scouts, y solo 35 respondieron al llamado que se hizo en toda la zona del Bío Bío. Ellos son un ejemplo de vida, de servicio y de entrega a los ideales que el escultismo promueve. Muchos, además de sus tareas de servicio, cantaron, rezaron, se confesaron y demostraron que el scout vive su fe. Participamos en la misa en el santuario de Yumbel, como jóvenes católicos, dispuestos a entregar la vida si es necesario por servir a los demás.

Terminamos agotados después de tan largo día, salimos a las cuatro de la mañana y llegamos a las 19:30 hrs, sin descanso, del amanecer hasta el atardecer, y nos trajimos el corazón lleno de alegría, porque cumplimos nuestro servicio, cumplimos nuestra palabra, cumplimos nuestra promesa, honramos nuestra ley y nuestra fe, estuvimos siempre listos para servir.

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